lunes, 7 de febrero de 2022

EJERCICIO 4.C. ESPIA. Mª del Carmen Gutiérrez Amaya (Maya).


EJERCICIO 4. RELATO. LA ESPÍA.


Le veo desde mi ventana al salir con el coche. Va en traje chaqueta, impolutamente vestido, y peinado.

Se mudaron hace unos meses, un matrimonio de mi edad, quizás algo más joven. Ella se mantiene delgada como una espátula. El cabello lo mantiene brillante y con un corte estiloso. Desde luego tiene buen gusto a la hora de vestir. Sin ser ropa llamativa está elegida con mucho cuidado y le queda de fábula.


La primera vez que los vi, fue el día que vino el camión de la mudanza con sus muebles. Aparcaron su cuatro por cuatro delante de mi casa porque su acera estaba ocupada. Él, según me han comentado es ingeniero, y ella diseñadora de moda, pero trabaja en casa.

Si fuera americana, ya habría ido a saludarla con una tarta de manzana o algo por el estilo como hacen en las películas. Pero aquí se supone que respetamos su vida porque aunque no lo reconocemos, estamos muy pendientes de lo que hacen o dejan de hacer, por lo menos yo, que ahora con el pie enyesado por una mala caída tengo que guardar reposo al menos un mes. Por eso estoy aquí protegida por mi ventanal y me dedico a mirar el trasiego de la calle casi la mayor parte del día. Mi hija me ha regalado unos prismáticos con su mejor intención y mira por donde me estoy convirtiendo en una espía.


El primer día que note que pasaba algo raro, fue el miércoles. Había desayunado sin apetito y aún me estaba tomando mi cafelito, que Mercedes (no os he hablado de ella todavía, pero es la señora que viene dos veces en semana a pelearse con la limpieza de mi casa, y de paso conmigo porque dice que no hago caso de sus consejos) me había preparado, cuando me dí cuenta de que salía una mujer de la casa y no era la esposa del vecino. De hecho se le parecía, porque llevaba una ropa similar, pero la forma de moverse y de andar, no era de la estilosa mujer que se mudó hace un par de meses a la casa de enfrente. No le presté atención pensando que era una amistad, o un familiar que venía de visita.

Como no puedo hacer gran cosa, y el ordenador me cansa muchísimo, mantuve la vigilancia durante todo el día (a ratos porque me dormía con los calmantes), y ¡bingo!, los vi llegar a los dos juntos en el coche. Él muy atractivo, aunque me fijé que ya peinaba algunas canas, y a su acompañante.

Lo curioso es que al salir ambos del coche, el la cogió por la cintura de forma excesivamente familiar y ya lo que más me impactó es que antes de entrar la besó repetidamente en los labios, lo que motivó que casi se me caen los prismáticos de la sorpresa.


¿Y su mujer? ¿Será la amante? ¿Y trae a la amante a su casa?, ¿sería la otra la amante y esta es la verdadera mujer?, ¿habrá matado a su mujer como en Ventana Indiscreta (me encanta esa película y los trajes de Grace Kelly), perdón me disperso, ¿será un asesino el que vive frente a mi casa, en este barrio en que lo más interesante que ha pasado es que la vecina de la esquina se lió con el pescadero porque su marido siempre llegaba a casa como una cuba?


Llamé a mi hija e intenté contárselo pero me despachó muy pronto porque estaba muy liada. Luego llamé a Mercedes y me dijo, muy poco diplomáticamente por cierto, que tengo una imaginación muy fértil y que dejara las cosas cómo están, que la explicación sería la más lógica de este mundo.

Estuve toda la noche en vela, intentando atisbar algo a través de las ventanas con mis recién estrenados prismáticos hasta que me venció el sueño y me fui a la cama.


Los días siguientes no ocurrió nada de particular. Él salía y entraba de la casa, unas veces vestido con ropa sport y otras ropa muy moderna, que según mi modesta opinión, no le pegaba nada, y menos con una gorra hasta las cejas. Iban y venían la pareja y cambiaban muy a menudo de coche.

Unas veces con un coche más caro, y otras con uno utilitario.


Cada vez estaba más intrigada con el tema, ¿Qué será lo que se traen entre manos?, ¿será una banda de ladrones?, ¿venderán droga y por eso cambian de coche habitualmente?


Ya el sábado no podía darle más vueltas a la cabeza, y aproveché que vino Mercedes a traerme algunas cosas de la compra que necesitaba y le pregunté:

-Mercedes, ¿por casualidad te has fijado en la vecina de enfrente y que la pareja entra y sale cada vez en coches distintos? ¿No será la mafia rusa por casualidad?


Mercedes me miró y casi se le cae el vaso de la mano con la risa,

-¡Desde luego, mira que tiene imaginación!. No hay nada de misterioso en los vecinos de enfrente. Ella, según se comenta en el barrio, tiene mucho dinero, y tiene una lista de conquistas masculinas más larga que mi brazo, por eso cambian de coche habitualmente, porque no es el mismo hombre el que vive con ella.


Me quedé con la boca abierta de par en par y casi me caigo del sillón, mientras Mercedes literalmente se doblaba a carcajada limpia por mi alocada imaginación.


1 comentario:

  1. Tu lenguaje es digerible y coloquial. Facilita la lectura y te ayuda a conectar con el personaje y su espionaje. Puedo verte en la protagonista jajaja
    PD: ¿Quién es Mercedes? ¿La hija?

    En general, está genial <3

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