Los pasos ávidos y ligeros,
resuenan en adoquines fríos y húmedos.
La calle estrecha y serpenteante reduce el tiempo,
avivando la esperanza y la ilusión mágica,
antes de que las sombras temibles nos hechicen.
La mano es cálida y amplia, la sonrisa esplendorosa.
¡Por fin ha llegado el día de la conmemoración!
¡Fuegos artificiales estallan en el interior!
¡Reflejada en las pupilas, oscuras y fulgurantes, baila la imagen ansiada!
¡Oh, poderoso sino y dádiva virginal, en prístino envoltorio deseada!
Muy bonito tu estreno en el grupo, Maricarmen.
ResponderEliminarme gusta es bonito
ResponderEliminarMaya, un poema estupendo, aunque se queda descafeinado en barroquismo. Pero como a mí el barroquismo no me gusta nada, pues te aplaudo y punto.
ResponderEliminar¡Ese barroco gongorino! "¡Oh, poderoso sino y dádiva virginal, en prístino envoltorio deseada!"
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