domingo, 20 de febrero de 2022

EJERCICIO 6.-C. Mª del Carmen Gutiérrez Amaya (Maya)

 

EJERCICIO 6º C. RELATO.- LA CONVERSACIÓN.


Elisa entra en una cafetería a la que habitualmente acude a media mañana para desayunar.

Su sitio favorito al lado de la ventana está hoy ocupado por unos turistas. Ha salido más tarde de la oficina y se tiene que conformar con una mesa al fondo del local.

Se sienta, y avisa con la mano a la camarera que ya la conoce para que le traiga lo mismo de todos los días. Está cansada y desanimada, por lo que se limita a pasear su mirada por los clientes que en ese momento están alrededor.

A su lado, se encuentra otra mesa con tres personas, dos hombres, uno mayor y otro joven y una mujer que conversan animadamente, pero parece que uno de ellos, el mayor, lleva más peso en la conversación.

Cómo Elisa es discreta, no se atreve a mirarlos mucho, pero al estar tan cerca no tiene más remedio que oír retazos de la conversación que mantienen.


El hombre mayor que tiene la voz muy grave:

-Os digo que hay que acabar con él. No hay más remedio.

La chica:

-Yo creo que debe de existir otra alternativa, es muy drástica esa solución que planteas.


Elisa inconscientemente se siente interesada en la charla y comienza a prestar atención.

Su espalda precisamente choca con la silla del hombre que habla ahora mismo con voz grave.

Se pregunta de qué estarán hablando.


El hombre de voz grave:

-Una solución sería echarlo del partido, pero como no querrá irse, habrá que tomar otras medidas, ya me entendéis.

La chica:

-¿Y por las buenas, intentando convencerlo de que se vaya?

El joven que se encuentra al lado de la chica:

- Ya le han mandado una corona de flores, está claro el mensaje, ¿no?


Elisa piensa que están hablando de política actual.


La chica:

-Pues eliminarlo lo veo muy difícil. Siempre quedan rastros.

El chico:

-Podemos buscar a alguien en Internet profundo. Me han comentado que allí se vende de todo, desde armas, órganos etc.. y por supuesto se contratan sicarios.

El hombre de voz grave:

-Y como lo anunciamos...¿se busca “solucionador de problemas con garantías”, ¿se recompensará?

El chico:

-¿Tendrán tarifas?

La chica

-¡Venga ya! (suelta una carcajada), ¡ni que tuvieran tarifa plana a determinadas horas!

Los tres se ríen a la vez en una carcajada bastante sonora.


Elisa pega un respingo porque no sabe a que atenerse. Todo parece un complot para deshacerse de alguien, pero no estamos en Estados Unidos, ni esto es una película de gánsteres.

Cada vez está más interesada en la conversación, hasta el punto de que el café se le está quedando frio en la mesa.

Llama a la camarera para que le traiga otro, y en ese intervalo, pierde el hilo de la conversación que mantienen en la mesa de al lado.

Cuando los vuelve a escuchar, están comentado otro tema.


El hombre de la voz grave:

-Podemos organizar que sea un secuestro y se pide una recompensa. El dinero no llega a tiempo y el cadáver aparece más tarde en el rio.

El chico:

-O no aparece, al estilo del caso de Marta del Castillo.

La chica:

-Siempre quedan indicios y ¿no sería muy sospechoso que eliminado el anterior desaparezca también su contrincante?

El hombre de voz grave:

-Si desaparecen los dos oponentes el partido puede seguir centrado en sus bases. Ya se encontrará a alguien que pueda unir la bipolarización que ahora existe y conseguir un único poder, sin fisuras.

Así que lo tengamos claro, primero vamos a por él que está generando muchos problemas y luego, si ella no entra en razón, pasamos a la segunda fase.

Ambos, chico y chica asienten a la vez:

-¡De acuerdo!.

El hombre de voz grave:

-Como ya sabéis esto es estrictamente confidencial. Así que no tengo que recordároslo. Nos jugamos mucho. Al más mínimo problema me lo hacéis saber.


Levanta la mano y Elisa lo oye pedir la cuenta. Una vez que la camarera les trae el ticket de las consumiciones y le abonan en efectivo, se levantan y se dirigen a la puerta. Antes de salir el hombre de voz grave se vuelve y mira a Elisa con interés.


Elisa se pone muy nerviosa y bebe un sorbo del vaso de agua con inquietud.

Se levanta y va a pagar a la barra. La camarera le obsequia con una sonrisa.


Elisa le pregunta directamente:

-Ana, ¿has visto a los tres que estaban sentados a mi lado en la otra mesa? ¿Los conoces?

Ana:

-Si, suelen venir pero más tarde, por eso no los has visto antes. Son escritores de una obra de teatro que se va a representar en el Lope de Vega en Otoño. ¡Es muy gracioso escucharlos, porque parecen que están hablando de la vida real!-Ana la mira con preocupación-¿no te habrás asustado, no Elisa?

Elisa suelta todo el aire que tenía contenido en los pulmones, y sonríe con alivio:

-No, ¡que va!, pero me alegro de que sea todo una fantasía. Ya sabes que mi imaginación me juega muy malas pasadas, y esta ha sido una de ellas. Muchas gracias Ana. Nos vemos el lunes.

Ana:

-No, Elisa, vamos a cerrar un mes por reformas y el lunes ya no se abre. Se lo estoy diciendo a todos los clientes, de hecho, acabo de comentárselo al escritor mayor que me ha preguntado si tenemos sótano en el local para guardar las bebidas y que capacidad tiene...¡qué curioso!, ¿no? ¿para qué querrá saber eso?


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