EN LA COCINA
(ESCENA: La cocina de un piso, alargada, muebles blancos a un lado, al
otro encimera de granito con dos taburetes. Una vidriera al fondo junto a una
puerta de cristal que da al lavadero que se cierra en un gran ventanal que coge
todo el ancho)
PERSONAJES: MARIDO (vestido con
pantalón corto, camiseta y chanclas) Y MUJER (vestido de tirantas suelto y
chanclas)
(MARIDO está en escena, de perfil, cogiendo ropa de un barreño sobre la
lavadora. Ccanturrea: Me llamannn la bien paga… porque tus besos compreeee… y volviéndose de espaldas al público va
tendiendo la ropa en unos cordeles que están más bajos que la ventana)
MUJER: (Asomándose a la cocina) ¡Cómo te gusta llamar la atención!
MARIDO: Que sepan las vecinas que
soy un hombre apañao (volviéndose hacia
su mujer y sonriendo)
MUJER: Debería ser yo la primera
en saberlo.
MARIDO: ¿Qué? ¿Acaso no lo soy?
Ayyy si me viera mi madre… (Sonríe
abiertamente)
MUJER: Mejor que no ¡Dios mio!
Con la iglesia hemos topao.
MARIDO: No te quejes amorcito,
que sabes que yo a ti te doy lo mejor.
MUJER: (negando con la cabeza) Bueno,
voy a hacer la cena.
MARIDO: No, no, déjalo, la hago
yo
MUJER: ¿Pero… qué te ha dado?
Nunca te he visto tan diligente.
MARIDO: Que me he dado cuenta que
la cocina es como un laboratorio de química, solo hay que poner un poco de cada
cosa y el éxito está garantizado.
MUJER: ¿Así de fácil?
MARIDO: Bueno, con un poco de
práctica también, por eso quiero hacerla. Verás cómo te sorprendo.
(MUJER se acerca a la ventana, mira hacia abajo, en el piso de enfrente,
abre la boca, se la tapa con una mano izquierda y vuelve hacia atrás. Señalando
hacia el piso de abajo enfrente con el dedo índice de la mano derecha) Está
en bragas (vocaliza en un susurro).
MARIDO: (La ha seguido con la mirada y queda vuelto hacia ella, de cara al
público) Si
MUJER: Pero…
MARIDO: Está en su casa, puede ir
como quiera ¿o no?
MUJER: Si, claro, uno puede ir
como quiera en su casa, pero…
MARIDO: Yo no le he dado más
importancia (coge otra prenda del barreño
y se vuelve para tenderla)
MUJER: Pues yo sí que la voy a
dar…
MARIDO: Capaz eres de decirle
algo.
MUJER: ¿Yo? ¿Me crees capaz?
MARIDO: (Pone gesto de duda) Cariño, a veces se te van…
MUJER: ¿Qué se me va?
MARIDO: Las mejores ideas, a
veces se te van y otras… se te vienen.
MUJER: Pues se me acaba de ocurrir una estupenda.
MARIDO: A ver
MUJER: Voy a regalarle unas
braguitas monas, porque vayas bragas de abuela que lleva.
MARIDO: En eso tienes razón (Coge otra prenda y la tiende)
MUJER: Pero es que claro, para meter esa barriga
necesita una talla XXXXXL (riéndose)
MARIDO: Mejor se las quitamos ¿no
te parece?
MUJER: No tienes solución.
MARIDO: Era una idea, a lo mejor
mejora.
MUJER: Vamos a dejarnos de
tonterías. Cuéntame desde cuando hace estos numeritos.
MARIDO: Hará como un mes que la
vi por primera vez. Yo creo que desde que se mudaron.
MUJER: Seguro que sabe que la
miras (Se acerca con disimulo a la
ventana para no ser vista)
MARIDO: A mí no me importa verla.
MUJER: De eso ya me he dado
cuenta, cariño (con sarcasmo)
MARIDO: Está haciendo la cena.
Acaba de entrar el marido (se echa hacia
atrás para no ser visto)
MUJER: ¿También va desnudo?
MARIDO: En calzoncillos
MUJER: Pues que tenga cuidado con
las tetas, a ver si le va a salpicar aceite. (Se acerca a la venta para ver al marido de la vecina)
MARIDO: Te veo interesada.
MUJER: Los podíamos invitar a
cenar una noche.
MARIDO: ¿Serías capaz?
MUJER: Claro, imagínate, a lo
mejor terminamos todos en ropa interior.
MARIDO: De sobra sabes que no
sería un problema para mí.
MUJER: Mañana cuando la vea, toda
arregladita, enfajada para esconder esa barriga que no me explico donde la
mete, le digo que vengan el sábado a cenar, para irnos conociendo, como un
detalle de bienvenida a la casa.
(Se escucha a un niño llorar, la mujer sale corriendo y el marido
vuelve a coger otra prenda para tenderla. Se apagan las luces)
No hay comentarios:
Publicar un comentario