lunes, 14 de febrero de 2022

EJERCICIO 5B ALFONSO

 

EL ECRIPSE

 

En el escenario: un gran templo maya, abierto al exterior por dos enormes ventanales y el techo también abierto, donde se puede ver todo el cielo.

En escena: el REY sentado sobre él trono y el  MAXIMO SACERDOTE de pie frente a él.

MAXIMO SACERDOTE. – Majestad la gente está nerviosa, no han salido a trabajar….

EL REY. –No existe motivo para que no lo hagan.  Hacer venir al jefe del ejército y ordenar a los soldados hagan de entrar en razón al pueblo.

MAXIMO SACERDOTE. – Si existe motivos. La selva se ha quedado muda, los monos aulladores han dejado de hacerlo, el pueblo está asustado

 EL REY. – Habla con los dioses, que te digan que sacrificios debemos de  realizar.

Entra el comandante con mucha celeridad, señalando al cielo.

EL COMANDANTE. – Majestad. El cielo se está oscureciendo, el sol parece desaparecer. El pueblo esta enloquecido y viene hacia aquí, el ejército no puede detenerlo” Mirar majestad  le falta un trozo al sol”

EL REY. – Dinos sacerdote, ¿cómo  podemos aplacar la ira de los dioses?

MAXIMO SACERDOTE. –Un sacrificio, un gran sacrificio.

EL REY. - ¿Qué clase de gran sacrificio quieren?

MAXIMO SACERDOTE. –Un miembro de la realeza, tal vez su hija, están enojados por su belleza y la quieren junto a ellos.

EL REY. – Como osas a pedirme que sacrifique a mi hija “con mi puñal arrancare tu corazón”

EL COMANDANTE. –“Majestad el sol” ha desaparecido la mitad del sol y el día se hace noche, la muchedumbre quiere entrar en palacio y el ejército ha huido.

EL REY. – Traer a mi hija y prepararla para el sacrificio.

EL MAXIMO SACERDOTE. Tiende a la hija del REY  en la mesa de sacrificios, tapando su cara con un velo, mientras EL REY se sienta en el suelo y mira para otro lado

EL COMANDANTE. – El sol ha desaparecido, las tinieblas invaden todos los campos, la selva y el palacio. El fin del mundo está cerca.

EL REY. – Realizar la ofrenda, del sacrificio y acabar con esta noche eterna.

EL MAXIMO SACERDOTE. Alza el cuchillo de ceremonias mirando al cielo y reza una oración.

 EL COMANDANTE. – Majestad el sol vuelve a nosotros, los dioses han aceptado nuestro sacrificio

EL REY. – Detén el cuchillo sacerdote. Es evidente que los dioses, no desean aún la vida de mi hija.

Fin

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