martes, 8 de febrero de 2022

EJERCICIO 4A - Esperanza

 

Río

Cruzo el puente alado

Para contemplarte cual pájaro.

Desde la otra orilla,

el sendero sinuoso me abriga.

La roca impide mis pasos

Me asomo a tu bravura

 

Más arriba, el paisaje se torna árido,

Las piedras, antes oscuras,

ahora blanquecinas.

El polvo lo inunda todo

y el calor no tiene refugio.

¿Dónde te has ido?

 

Sin desaliento continúo

caminando en tu búsqueda,

hasta que otra vez tocas la tierra.

Risueño y alegre te veo saltar

Desde la gran altura.

Elegante, fuerte y difuminado en mil gotas

Que el sol tiñe de color.

 

Desde abajo espero tu frescor.

Bravo, vigoroso,

exultante de belleza en el arco iris que despliegas.

Me siento a contemplarte

sobre una roca que limita la poza,

Donde no cabe otro sonido que no sea tu voz.

 

Ahora te adormeces

¿Dónde está tu cuna?

Ya no te veo.

Mis pies, apenados por los guijarros,

deambulan perdidos.

El sol no se calma,

Aprieta con fuerza mi cuello desnudo.

Estoy cansado,

La flaqueza me doblega,

Debo vencer el desaliento.

 

Desde las piedras calizas que te cubren,

escondidos los cuerpos que bañas.

Desnudo aguardo tu abrazo.

Y sigo hasta encontrarte

Arriba, pequeñito

Como recién nacido.

Donde un frágil reguero

Crece y crece alimentado por

Arroyos ligeros.

He llegado a tu cuna.

Que es mi destino.

Aquí me quedo,

Quieto y sosegado,

como el viento que apenas levanta polvo.

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