ESCENA
PARA LECTURA 2 DE ABRIL DE 2022 – POLIEDRO 2.
EJERCICIO
3b revisado – JUANA - CONSIGNA: Escena de teatro con indicaciones previas de
entradas y salidas de los personajes A y B. Recomendación del Profesor: Podar y ajustar el final.
TENDRÁS GUERRA
El
pasillo de un instituto de enseñanza. La LIMPIADORA se ha detenido con su
carrito de limpieza a la puerta de un aula. Está ojeando un cuaderno pequeño. Un
boli asoma del bolsillo delantero. Suena la sirena y sale del aula el PROFESOR,
de manera precipitada. La LIMPIADORA se guarda rápida el cuaderno, pero cae
inadvertidamente al suelo).
LIMPIADORA.— iHola,
profe! ¿Qué? ¿Superado el pánico del primer día de clase?
PROFESOR.— Yo…
Esto… No. No, mucho. Todavía estoy en vilo.
LIMPIADORA.— Tranquilo.
No es tan fiera la bestia, como la pintan, profe.
PROFESOR.— ¿Que
no? Están todas locas.
LIMPIADORA.— Son
quinceañeras, profe. La edad del pavo, ya se sabe.
PROFESOR.— Me
parece que algo más. Voy a dar parte a Dirección.
LIMPIADORA.— ¿Qué
ha pasado?
PROFESOR.— Que
cuando iba a pasar lista, se han puesto todas a corear “Profe, guapetón, te
queremos un montón”. Y ya no ha habido manera de hacerme oír, hasta que ha
sonado la sirena.
LIMPIADORA.— Pues
lo que le digo. Niñatas en la edad del pavo. Seguro que faltaba alguna y no
querían que lo anotara. Si lo sabré yo.
PROFESOR.— Pues
peor me lo pone. Ahora mismo voy a la oficina de la Directora a informarle.
LIMPIADORA.— No
sea tonto. Y perdóneme la expresión. Déjeme a mí. Les hecho un rapapolvo y
arreglado. Ya lo verá.
PROFESOR.— No,
no. No entre ahí, por favor.
LIMPIADORA.—Mejor
que no llegue la sangre al río, ¿no le parece? No son malas chicas... Ya las
irá conociendo.
PROFESOR.— Ya,
pero eso es asunto mío. Y tengo otra clase con ellas en 10 minutos.
LIMPIADORA.— Mire,
profe. La paz del centro es cosa de todos. Si las chicas se alteran, no vea
cómo me dejan luego los baños de pintadas. Así que, espérese aquí un momentito.
(El PROFESOR se queda solo,
nervioso. Ve el cuaderno que se le ha caído a la LIMPIADORA en el banco corrido
junto a la puerta del aula. Lo coge con curiosidad. Lo ojea. Se le ponen ojos
como platos. Pasa las páginas. Sale la LIMPIADORA medio riéndose).
LIMPIADORA.— ¿Qué
le decía? Están encantadas con usted. Les ha caído muy bien. Que lo que
cantaban era “Bienvenido, profesor. Aprenderemos un montón”. Eso me han dicho.
¡Qué chicas, estas!
PROFESOR.— Pues
qué bien (lo dice con retintín). Ahora mismo se lo pregunto yo, en
persona, y salimos de dudas. (Subraya lo que dice, moviendo la mano con la
que sujeta el cuaderno).
LIMPIADORA.— Como
usted quiera, profe. Eh, ese cuaderno es mío... (La LIMPIADORA extiende la
mano para que se lo dé).
PROFESOR.— ¡Ah!,
¿sí? Pues en “su cuaderno” pone “Cuidado con el novato. Parece listo. Elemento
peligroso. Bloquear acceso a Directora. Esta noche 2º asalto”. ¿Me quiere
explicar a qué viene esto?
LIMPIADORA.— ¡Bah!
Novelerías. Aficiones literarias que tiene una.
PROFESOR.— ¡Es
usted muy graciosa! O me lo aclara bien, o vamos ahora mismo a ver a la
Directora.
LIMPIADORA.— ¡Huy,
qué miedo! ¿No me estará tomando por una de sus alumnas, eh, profe? Vamos,
devuélvame mi cuaderno y tengamos la fiesta en paz. Que está muy feo eso de
fisgar, señor profe.
PROFESOR.— No
me voy a achantar, señora limpiadora (arranca la hoja que ha leído y se la
guarda). Aquí tiene “su cuaderno”.
(El PROFESOR entra en la
clase, la LIMPIADORA menea la cabeza con aire de conmiseración y guarda su
libreta en el bolsillo).
LIMPIADORA.— (Sola,
para sí misma) Muy bien, profe. Si quieres guerra, habrá guerra.
LIMPIADORA coge la mopa del carrito de la limpieza para seguir con su tarea.
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EJERCICIO
3b – JUANA – CONSIGNA: Escena de teatro con indicaciones previas de entradas y
salidas de los personajes A y B.
El
pasillo de un instituto de enseñanza. La LIMPIADORA se ha detenido con su
carrito de limpieza a la puerta de un aula. Está ojeando un cuaderno pequeño.
Lleva un boli en el bolsillo. En ese momento, sale del aula el PROFESOR, de
manera precipitada).
LIMPIADORA.— iHola, profe! ¿Qué? ¿Superado el pánico del
primer día de clase?
PROFESOR.— Yo… Esto… No. No, mucho.
Todavía estoy en vilo.
LIMPIADORA.— Tranquilo. No es tan fiera la bestia, como la pintan,
profe.
PROFESOR.— ¿Que no? Acabo de salir escopetado. Están todas locas.
LIMPIADORA.— Son quinceañeras, profe. La edad del pavo, ya se sabe.
PROFESOR.— Me
parece que algo más. Voy a ir a dar parte a Dirección.
LIMPIADORA.— ¿Qué ha pasado?
PROFESOR.— Pues
que iba a pasar lista y se han puesto todas de pie, como por resorte y a cantar
a voz en cuello. “Profe, guapetón, te queremos un montón”. Y ya no ha habido
manera de hacerme oír, hasta que ha sonado la sirena. Librado por la campana.
LIMPIADORA.— Pues lo que le digo. Niñatas en la edad del pavo. Seguro que
faltaba alguna y no querían que lo anotara. Si lo sabré yo.
PROFESOR.— Pues
peor me lo pone. Ahora mismo voy a la oficina de la Directora a informarle.
LIMPIADORA.— No sea tonto. Y perdóneme la expresión. Déjeme a mí. Ahora
mismo les hecho un rapapolvo y arreglado. Ya lo verá.
PROFESOR.— No,
no. No entre ahí, por favor.
LIMPIADORA.—Mejor que no llegue la sangre al río, ¿no le parece? No son malas chicas...
Ya las irá conociendo.
PROFESOR.— Ya,
pero eso es asunto mío.
LIMPIADORA.— Mire, profe. La paz del centro es cosa de todos. Si las
chicas se alteran, no vea cómo me dejan luego los baños de pintadas. Así que,
espérese aquí un momentito.
(El PROFESOR se queda solo,
nervioso. Ve el cuaderno que ha dejado la LIMPIADORA en el banco corrido junto
a la puerta del aula. Lo coge con curiosidad. Lo ojea. Se le ponen ojos como
platos. Pasa las páginas. Sale la LIMPIADORA medio riéndose).
LIMPIADORA.— ¿Qué le decía? Están encantadas con usted. Les ha caído muy
bien. Que lo que cantaban era “Bienvenido, profesor. Aprenderemos un montón”.
Eso me han dicho. ¡Qué chicas, estas!
PROFESOR.— Pues
qué bien (lo dice con retintín). Ahora mismo se lo pregunto yo, en
persona, y salimos de dudas. (Subraya lo que dice con la mano que sujeta el
cuaderno).
LIMPIADORA.— Como usted quiera, profe. Pero devuélvame mi cuaderno, por
favor.
PROFESOR.— Ya. Ya.
“Su cuaderno” ¡Qué graciosa es usted! Le prohíbo que escriba nada sobre mí en “su
cuaderno”. ¿Entendido? (Lo abre y lee). “Hoy llega un profe nuevo. Chico
majo. Un poco verde, lo veo yo. Demasiado tímido, pero seguro que aprenderá. Otro
personaje para mi obrita. ¡Qué bien!”.
LIMPIADORA.— ¡Oiga! ¡Haga el favor de devolverme mi cuaderno! ¡Hábrase
visto! Eso de fisgar está muy feo, señor profe.
PROFESOR.— Y
eso de escribir sobre otros sin su permiso, también está muy feo, señora Limpiadora.
Así que…(arranca la hoja que estaba leyendo). Aquí tiene “su cuaderno”.
(El PROFESOR le da el cuaderno
y regresa de nuevo al aula. La LIMPIADORA menea la cabeza con aire de
conmiseración y guarda su libreta en el bolsillo. Coge la mopa del carrito de
la limpieza para seguir con su tarea).
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