sábado, 29 de enero de 2022

EJERCICIO 3B.- Mariola Merino

 La prima Adela

Jardín de un hospital. ANTONIO, sentado tranquilamente en uno de los bancos del jardín, mira atentamente una foto. Entra CARMELA en escena, llorando a lágrima viva. ANTONIO oculta la foto).

ANTONIO.- Carmela, ¿qué pasa? ¿Está bien tu madre?

(CARMELA  llora aún más. Tras una breve pausa, consigue hablar entre sollozos.

CARMELA.- ¡Ay, Antonio, ay, Antonio! Mamá se nos va. (Llora). ¡Se nos va! (Se sienta junto a ANTONIO y lo abraza).

ANTONIO.- Pero, ¿qué dices? Si solo la han operado de apendicitis, mujer.

CARMELA.- Acabo de hablar con el médico que la operó esta mañana. Le han encontrado un tumor en el intestino, ¡con metástasis, Antonio! (Vuelve a llorar con fuerza).

CARMELA.- Tranquilízate, Carmela. Ahora mismo voy a hablar con ese médico. Puede tratarse de un error, habrás entendido mal.

CARMELA.- (Llorando). ¡Cómo que un error! ¿Es que te crees que me invento las cosas? Además, ahora está reunido, no se le puede molestar. La enfermera…

ANTONIO.- Me da igual lo que diga la enfermera, ahora mismo hablo con el doctor y aclaro yo las cosas. (Se pone en pie, dejando caer la foto al suelo). ¡Espérame aquí, ahora vengo!

CARMELA.- (Se levanta y la agarra del brazo. Ha dejado de llorar). Te digo que no se le puede molestar ahora.

(ANTONIO aparta el brazo con brusquedad y se marcha hacia el hospital a paso rápido. Carmela vuelve a sentarse, gimoteando. De pronto, ve la foto, caída en el suelo. La recoge).

CARMELA.- (Hablando para sí misma). Este marido mío, siempre tan descuidado… (Mira la foto y se queda paralizada, observándola. Deja de llorar de manera brusca). No puede ser, no puede ser… ¡Maldito cabrón! ¿Qué hace con esta rubia en Roma, besándose además? ¡Hijo de puta! Cuando me decía que se iba de viaje de trabajo, ¡estaba con otra! ¡Qué hijo de puta! Y mientras, yo aquí, cuidando de mi madre como una tonta…

(ANTONIO regresa del hospital, cabizbajo. Se sienta junto a CARMELA, que oculta la foto. ANTONIO mira todo el rato hacia el suelo).

ANTONIO.- Tenías razón, Carmela. El médico no puede hablar ahora, pero la enfermera…

CARMELA.- Me da igual lo que diga la enfermera, Antonio. Eres un cabrón. (Le enseña la foto). No sé cómo eres capaz de algo así. Ahora mismo busco a un abogado, no quiero seguir casada ni un minuto más.

ANTONIO.- Carmela, yo te lo explico. Esa mujer…

CARMELA.- Sí, claro, esa mujer es una pelandrusca, y tú, un capullo malnacido. ¿Cómo has podido? ¡Justo ahora, con mamá muriéndose!

ANTONIO.- Carmela, mujer, no te pongas así. Esa mujer que ves ahí es mi prima Adela, la del pueblo. Tranquilízate, Carmela, y devuélveme la foto.

CARMELA.- Esta sí que es buena, ¡si ahora la prima voy a ser yo! ¡Te crees que soy gilipollas, además de cornuda! ¡Pues ahí te quedas con tu prima la del pueblo! (Le lanza la foto a la cara, y regresa al hospital).

(ANTONIO se queda sentado en el banco, mirando tranquilamente la foto).


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