La prima Adela
Jardín de un
hospital. ANTONIO, sentado tranquilamente en uno de los bancos del jardín, mira
atentamente una foto. Entra
CARMELA en escena, llorando a lágrima viva. ANTONIO oculta la foto).
ANTONIO.- Carmela,
¿qué pasa? ¿Está bien tu madre?
(CARMELA llora aún más. Tras una breve pausa, consigue
hablar entre sollozos.
CARMELA.- ¡Ay, Antonio,
ay, Antonio! Mamá se nos va. (Llora). ¡Se nos va! (Se sienta junto a ANTONIO
y lo abraza).
ANTONIO.- Pero, ¿qué
dices? Si solo la han operado de apendicitis, mujer.
CARMELA.- Acabo
de hablar con el médico que la operó esta mañana. Le han encontrado un tumor en
el intestino, ¡con metástasis, Antonio! (Vuelve a llorar con fuerza).
CARMELA.-
Tranquilízate, Carmela. Ahora mismo voy a hablar con ese médico. Puede tratarse
de un error, habrás entendido mal.
CARMELA.- (Llorando).
¡Cómo que un error! ¿Es que te crees que me invento las cosas? Además, ahora está
reunido, no se le puede molestar. La enfermera…
ANTONIO.- Me da
igual lo que diga la enfermera, ahora mismo hablo con el doctor y aclaro yo las
cosas. (Se pone en pie, dejando caer la foto al suelo). ¡Espérame aquí,
ahora vengo!
CARMELA.- (Se
levanta y la agarra del brazo. Ha dejado de llorar). Te digo que no se le
puede molestar ahora.
(ANTONIO aparta
el brazo con brusquedad y se marcha hacia el hospital a paso rápido. Carmela
vuelve a sentarse, gimoteando. De pronto, ve la foto, caída en el suelo. La
recoge).
CARMELA.- (Hablando
para sí misma). Este marido mío, siempre tan descuidado… (Mira la foto y se
queda paralizada, observándola. Deja de llorar de manera brusca). No puede ser,
no puede ser… ¡Maldito cabrón! ¿Qué hace con esta rubia en Roma, besándose
además? ¡Hijo de puta! Cuando me decía que se iba de viaje de trabajo, ¡estaba
con otra! ¡Qué hijo de puta! Y mientras, yo aquí, cuidando de mi madre como una
tonta…
(ANTONIO regresa
del hospital, cabizbajo. Se sienta junto a CARMELA, que oculta la foto. ANTONIO
mira todo el rato hacia el suelo).
ANTONIO.- Tenías
razón, Carmela. El médico no puede hablar ahora, pero la enfermera…
CARMELA.- Me da
igual lo que diga la enfermera, Antonio. Eres un cabrón. (Le enseña la foto). No
sé cómo eres capaz de algo así. Ahora mismo busco a un abogado, no quiero
seguir casada ni un minuto más.
ANTONIO.- Carmela,
yo te lo explico. Esa mujer…
CARMELA.- Sí,
claro, esa mujer es una pelandrusca, y tú, un capullo malnacido. ¿Cómo has
podido? ¡Justo ahora, con mamá muriéndose!
ANTONIO.- Carmela,
mujer, no te pongas así. Esa mujer que ves ahí es mi prima Adela, la del
pueblo. Tranquilízate, Carmela, y devuélveme la foto.
CARMELA.- Esta sí
que es buena, ¡si ahora la prima voy a ser yo! ¡Te crees que soy gilipollas,
además de cornuda! ¡Pues ahí te quedas con tu prima la del pueblo! (Le lanza
la foto a la cara, y regresa al hospital).
(ANTONIO se queda
sentado en el banco, mirando tranquilamente la foto).
Pobre Carmela, menudo día que lleva. Muy bueno.
ResponderEliminar