jueves, 20 de enero de 2022

EJERCICIO 2B. AGUSTÍN VELASCO. BARROQUISMO. TEATRO

 

LOS TRES MENSAJES DE LA VIRGEN

Exteriores de una nave que opera como granja extensiva de pollos. En medio de la escena, al fondo, hay un arbusto o árbol bajo. Un OPERARIO de poblada barba sale de la nave empujando una carretilla cargada de pollos muertos, pero parece recordar algo y vuelve a entrar en esta. Por el otro extremo aparece LA VIRGEN MARÍA, que pasea con calma hasta que se sobresalta por las voces que vienen de dentro de la nave.

        OPERARIO.— (Desde dentro.) ¡Jose Manuel, mira a ver cómo vamos de Avoparcina! Y si queda poca ve al banco y saca para una remesa, y para lo del inspector.

Al darse cuenta que va a salir, LA VIRGEN MARÍA corre hasta el árbol y se sube a él adoptando la pose de una Inmaculada de Murillo e iluminándose con un halo celestial a su alrederor.

        OPERARIO.— (Quitándose unas bolsas de plástico de los pies y gritándole a alguien que no vemos.) ¡Y compra cubrezapatos desechables! Esto de las bolsas es indigno.
        LA VIRGEN MARÍA.— ¡Oh, amantísimo hijo! (El OPERARIO se sobresalta al percatarse de su presencia.) Fruto glorificante de la donosura del Altísimo. Póstrate, miserable pecador, de hinojos y humilla tu faz frente a la que te trae la radiante buena nueva, la palabra del doloso crucifixionado que vertió su sangre por todos vosotros.
        OPERARIO. Señora, bájese de ahí, no vaya a caerse y después todo son líos con el seguro.
        LA VIRGEN MARÍA.— En este sempiterno lago de amarguras, me te revelo para colmar de donosura y dicha tu hogar. Tú y los tuyos seréis anegados con el desbordante don del entendimiento que disipará las brumas del miedo. Abandonad la tempestuosa barahúnda en que vivís para oír el mensaje que os traigo.
        OPERARIO.— Lo que usted quiera, señora, pero bájese de ahí de una vez. (Ella obedece.) Y, a ver, ¿cómo ha llegado hasta aquí?, ¿dónde ha dejado el coche? No lo habrá dejado en el camino de la linde, ¿no? Que entonces la vamos a tener buena con el cabronazo del Arrancapastos.   
        LA VIRGEN MARÍA.— Calla, pastorcillo, y deja que…
        OPERARIO.— Aquí no hay pastoreo, señora. ¿No ve que esta es una granja de pollos?
        LA VIRGEN MARÍA.— Me te he revelado, hijo mío, y la Madre de Dios solo se presenta antes los pastorcillos de alma limpia y cándida mirada. Así que si tu camino en esta vida te ha llevado por la senda del polleo, abandónalo en este instante, y glorifica el nombre de quien abre sus brazos para acogerte en su seno y te presenta en plena desnudez el corazón circunciso de Jesús.
        OPERARIO.— Oiga, que no es tan fácil cambiar la actividad de una explotación agropecuaria. ¿Sabe de papeles que debe suponer eso en Hacienda? Está la cosa como para que yo me presente en el despacho de mi gestor y le diga, “mira, Manolo, que cambiamos pollos por ovejas porque una señora subida a un acebuche medio seco que tengo al lado de la nave me dice que si no abrazo su buena nueva me circuncida”. Bastante tiene mi gestor con el trabajo que suponer maquillar los formularios para las subvenciones europeas, con la mala fama que nos están dando a las explotaciones intensivas.
        LA VIRGEN MARÍA.— Abandona tus tribulaciones y confía tus cuitas a María amantísima, adalid de los desarrapados y los desviados.
        OPERARIO.— ¡Señora, sin insultar!
        LA VIRGEN MARÍA.— Preséntame sin ambages lo que te atormenta. ¿Por qué tu mala ventura?
        OPERARIO.— ¿Pero en serio me lo pregunta? ¿Es que no lee los periódicos? Con la que nos está cayendo a las granjas intensivas. Todo el mundo preocupado porque los pollos vivan en libertad, picoteando felices aquí y allá, pero después en el supermercado se tiran de cabeza a la carne más barata. Pues la más barata es la mía, señora. Aunque lo que más me preocupa en este momento es la gripe. (LA VIRGEN MARÍA se saca un pañuelo de la manga y se lo tiende.) La mía no, señora, la aviar, que mire como llevo la carretilla de bajas.
        LA VIRGEN.— ¡Válgame yo! ¿Todas esas pequeñas almas bestiales han sido masacradas inmisericordemente por la enfermedad? Veo en tu rostro, dulce e imberbe pastorcillo, el dolor y el terrorífico fatalismo que te asola. Así que te digo, pastorcillo, cuando recéis el Ave María pronuncien el nombre de su amantísima madre con fervor y repetid: (Iluminándose de nuevo.) “Oh, María, dulce nombre, líbranos del mal y el asolo de la mano de Satán. Hágase tu misericordia entre nuestros pollos”. (El halo desaparece.) Este es mi primer mensaje. Y dadle de beber la leche bendita. Traed una alcuza o azumbre que en ellos derramaré mi santa esencia emanados de mis sacros senos, y dásela de beber a los infatuosos animalillos.
        OPERARIO.— ¡Sí, claro, como que no está vigilado lo que le damos de comer! Solo me faltaba tener que engordar la prima que le suelto al inspector para que se haga el longui con la Avoparcina.
        LA VIRGEN MARÍA.— (Desanimada.) Entonces…
        OPERARIO.— Entonces nada, señora, ya veremos qué solución me da el veterinario. Pero me da a mí que no me libra nadie de que decrete el sacrificio de toda la granja.
        LA VIRGEN MARÍA.— ¡¿Pero qué clase de fariseísmo es este, que se deja el sagrado dictamen del sacrificio en manos de un vulgar albéitar?! Si mi hijo se volviera a advenir arrebataría el flagelo de manos de los burócratas y los expulsaría de su templo. Y curaría esta impía coqueluche que arrasa los bienes de su servidor. Pero no está en agenda.
        OPERARIO.— Y usted no tiene potestad…
        LA VIRGEN MARÍA.— Que va, pastorcillo, yo soy solo fiel de hechos. Pero te digo: (Iluminándose de nuevo.) Cuando veas el fanal de tu vecino medrar sabrás que la gran señal de Dios arrecia y anuncia su juicio donde se condenará al mundo por su falta de fe con la llegada del charlatán con manos de fuego, que derramará por el orbe su bilis, y su mal sólo tendrá reparo através de la consagración de los Estados Unidos al santo comunismo. (El halo desaparece.) Este es mi segundo mensaje.
        OPERARIO.— ¡Hala! Usted no vendrá del sindicato, ¿no?
        LA VIRGEN MARÍA.— No, pastorcillo, yo soy María, madre del mesías.
        OPERARIO.— ¿Entonces a qué viene lo del comunismo?
        LA VIRGEN MARÍA.— Porque tocaba. Mis apariciones no son gratuitas, buen pastorcillo, y mi conocimiento del mundo contemporáneo aflora en mis mensajes.
        OPERARIO.— ¿Entonces no puede hacer nada por mis pollos?
        LA VIRGEN MARÍA.— No está en mi mano, sino es su fe. Serán salvados aquellos que crean y rinda dulce pleitesía al Grandísimo. En la estola de dolor que rodea mi níveo cuello…
        OPERARIO.— ¡Pues, hala, a coger el camino! Que se me cae el pelo como llegue el veterinario y la vea sin bata, ni gorro, ni cubrezapatos… ¡¿Pero va usted descalza?!  ¡Ande, ande, váyase ya!

LA VIRGEN MARÍA sale por donde ha entrado en escena y el OPERARIO va a retomar sus quehaceres cuando ella vuelve a entrar.
        
LA VIRGEN MARÍA.— ¡Oh, cándido pastorcillo! Antes de elevarme a los cielos debo dejarte otro mensaje. (Carraspea y se ilumina.) Bajo el juicio del Altísimo no habrá piedad para los descreídos, los necios, los obtusos, los irreverentes, los haraganes ni los sodomitas. Vosotros, hombres que disteis la espalda a la Verdad perderéis los dientes ante la falta de yantar. Corred a la tercia a depositar la infurción que corresponde a vuestro Dios y refugiaros en vuestros silos. Pero nada, ¡nada!, os salvará de la furia de la mesnada de ángeles que enviará mi hijo para limpiar el agravio.

El halo desaparece y LA VIRGEN MARÍA se va dejando atónito al OPERARIO.

        OPERARIO.— ¡Adiós, Esperanza Gracia! ¡Será la tía vengativa! (Gritando.) Jose Manuel, cuando vayas a la ciudad tráete una de tus escopetas. Aquí no pone más un pie una de estas hippies evangelistas, ¡por mis cojones!

FIN

10 comentarios:

  1. Me parto de risa. Vaya imaginación. Me ha encantado

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  2. Ay madre! es desternillante. Tiene unos hallazgos buenísimos" Válgame, yo" "Cómo la vea el veterinario sin bata..." " hippies evangélistas".jajajajaj

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    1. Ay, mira, has pillado lo de Valgame Yo... Tenia mis dudas sobre si se comprendería jajajaja

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  3. ¡Buenísimo, buenísimo, buenísimo! ¡Vaya dúo! La Virgen, como era de esperar, prodigiosa, jajaja

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  4. Impresionante, Agustín. Me gusta todo, pero me encanta la puesta en escena de la Virgen iluminándose antes de cada mensaje. Genial.

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  5. Gracioso, ágil, como dice Marta "desternillante". Podrías ser un buen alumno de Francisco Nieva; me he imaginado hasta el decorado, como en ese teatro de "farsa y calamidad".

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  6. Ya no me queda más que suscribir lo anterior. Qué ocurrencias tienes! Qué divertidídisimo! Gracias! Valoro mucho la capacidad de hacer reír! Enhorabuena, artista!

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  7. El disloque entre la situación y los dos personajes está logradísimo. Y mantenido de manera creciente hasta el final. Qué divertido. ¡Bárbaro!

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