De infiernos y amapolas
Tarde gris de finales de
febrero en nuestra ciudad costera. El enterrador echa las últimas paletadas de
tierra sobre el féretro, rellenando con ellas la zanja de la tumba. Comienzan a
caer unas gotas de lluvia gruesas, es momento de regresar a casa. Pablo, Clara
y yo nos dirigimos corriendo al coche aparcado no demasiado lejos de la
cancela del camposanto.
––No nos hemos puesto
empapados de milagro–– Mi hermana Clara siempre encuentra algo que comentar
positivo, da igual lo difícil de la situación.
Ni Pablo ni yo decimos nada, mientras Pablo arranca el coche. Acabamos de
enterrarla, no tengo ganas de decir nada. Mi cuñado, que no ha dicho nada en toda la tarde, conduce como si estuviera
enfadado, quizá sea porque nos hemos sentado las dos en el asiento trasero,
dejándole a él solo, como a un simple chófer, algo que sé que odia. Pero hoy ha
sido el entierro de mamá y no quiero estar sentada delante con Pablo, sino al
lado de mi hermanita, mi dulce Clara.
––¿Creéis que mamá irá al
cielo?–– Clara siente la necesidad de rellenar el silencio, no sabe estar
callada. Yo estoy a punto de dar una respuesta lacónica cuando Pablo, sin mover
la vista de la carretera, exclama: ––¡No digas chorradas, Clara! A tu edad y
con esas cosas…
A mí se me encoge el estómago.
No me gusta cómo mi cuñado trata a mi hermana, debería tener un poco de
consideración, en especial hoy.
––¿Qué tiene que ver la edad
para creer en la vida eterna, Pablo?–– La voz de Clara se ha convertido en un
susurro, casi en una disculpa. En la mano aferra un rosario, gastado por el
uso.
––Eso digo yo, la religión no
tiene edad, ¿no?–– respondo en un tono de voz más fuerte, más seguro que el de
mi hermana. Pablo resopla desde el asiento delantero, sin mirarnos.
––¡Lo que me faltaba, un
debate sobre la vida después de la muerte! Y además, ¡en estéreo!–– pega un
volantazo para adelantar bruscamente. Clara y yo nos agarramos para no caer a
un lado en nuestro asiento.
––Pues yo creo que mamá se reencarnará
en una mariposa, o en una amapola–– digo, más por fastidiar a mi cuñado que por
convencimiento ––En yoga hemos hablado de la reencarnación y os confieso que me
convence más que la historia esa del cielo e infierno–– .Oigo volver a resoplar
a mi cuñado, esto empieza a animarse.
––Vaya par de chifladas que sois… Cuando te mueres, te mueres y ya está. El
muerto al hoyo y el vivo al bollo. No hay más–– .Ahora sí nos mira un instante,
como para dejar zanjada la conversación, pero es entonces cuando resoplo yo,
imitándolo de forma descarada.
––¿Cómo se puede ser tan simplista?
Todo lo creado, por definición, ha sido creado por algo o por alguien–– .Silencio. Pienso en mi línea de argumentación, ya en serio–– .Y ese algo o alguien no habrá
ideado una vida tan absurda para nosotros. Yo estoy convencida de que todo no
se acaba al morirte–– .Mi cuñado odia que le roben la última palabra. No soporta
ver herido su ego de machito alfa. ¡Hay tantas cosas que odia, mi cuñado!
––Claro y ahora vas a decirme
que los Reyes Magos existen… ¡Vaya panda de taradas hay en esta familia! ¡Todas
locas!–– Ahora sí que me ha ofendido. Clara mira hacia el suelo del auto,
abucharada, como pidiendo perdón por haber sacado este tema que se ha vuelto
tan desagradable. Lo que en principio me hacía gracia, ahora me irrita.
––Bueno, tienes razón–– .El coche frena, hemos llegado ––¡Para gente como tú, la vida debe acabarse en el ataúd. ¡De eso no me cabe duda!–– exclamo, al tiempo que salgo del coche dando un portazo. Pobre Clara, que vive un infierno en la tierra junto a mi cuñado.
Buen tema sin respuesta.
ResponderEliminarBien traído.
Bonito, pero me ha parecido corto
ResponderEliminarBuen tema, Mariola. Efectivamente nadie puede dar la respuesta correcta. Por eso cada persona debe amoldarse a la suya. Siempre provocará discusiones.
ResponderEliminarBuen tema de discusión Mariola. Muy bien.
ResponderEliminarUna cuestión fundamental. Es verdad que te ha salido muy dialogado, pero la diferencia está en las acotaciones. No son diálogos desnudo. Aunque siempre es más interesante que el personaje actúe a que hable. Eso lo vamos a hablar esta tarde.
ResponderEliminarMe gusta mucho cómo has reflejado la personalidad de los tres a través del diálogo (o ausencia de él).
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