sábado, 15 de enero de 2022

EJERCICIO 1B AMELIA ALONSO

 VIAJAR 

Una agencia de viajes. El encargado, Rodolfo, habla por teléfono.


RODOLFO. Sí, señora, sí. Entiendo su enfado y lamento mucho que el viaje no haya respondido a sus expectativas. Cursaré la reclamación y se pondrán en contacto con usted en breve. Sí, sí, que tenga un buen día. Adiós. Adiós. (Cuelga y haciendo un corte de mangas en dirección al teléfono, se dirige al público) Otra damnificada de las auroras boreales. Que no han aparecido. ¿Y qué quiere que le haga yo? Las auroras boreales son tímidas y bastante informales. Salen cuando se les pone en los huevos. Viajas una semana a Laponia y el miércoles tienes excursión: “Avistamiento de auroras boreales”, y van las auroras y no salen. ¡Qué faena! Pues, reclamación que te crio. Que les indemnicemos con otra “escapada navideña”. ¿Y qué más? ¿a Santa Klaus no has visto, guapa? Pero cuidado, tanto rollo con las auroras, el viaje de su vida y luego si les indemnizan, van y te piden que se lo cambies por un safari para ver tigres de Bengala en Burundi. Si es que… (Revuelve los panfletos de viajes que tiene sobre la mesa) Conoce la India Milenaria. Pasea por la cosmopolita y multicultural Delhi o la bulliciosa Mumbai.  Visita el romántico Taj Mahal y las ciudades amuralladas de los marajás del Rajastán. Diez días.” Dos días de avión, tres con diarrea y el resto en el autobús, más de dos mil kilómetros, corre que te pillo. Al final no sabes si estás en la India o Kazajistan. ¡Ah! eso sí, una mañana libre para ir de compras y miles de fotos y videos para dar la pelmada a la vuelta. (Coge un montón de catálogos de viajes y los recoloca) ¿Se os hace raro que yo, un agente de viajes, diga lo que digo? Lo por experiencia. En mis carnes he padecido las escapadas low cost, los circuitos a mata-caballo, los todo incluido en Dominicana o en Tailandia y los cruceros con cócteles de garrafón. ¡Ah! y por si las dudas, tampoco me van los “viajes-experiencia” Un mes en el Caribe, comiendo frijoles y sudando como un cerdo que se me salía la salsa y el ron por las orejas y lo único que quería era venirme a casa, darme una ducha en condiciones y echarme en el sofá para ver una buena serie o hasta un documental de viajes. (Recoge unos bolígrafos y los pone en un bote con el anagrama de la agencia) Viajar, viajar que obsesión. Hasta pedís créditos para las vacaciones. Todo el año trabajando como esclavos y el mes que tenéis libre os empeñáis hasta la coronilla jugando a ser exploradores. Sí, vosotros, no hagáis como que os pilla de nuevas que os conozco. Como mi mujer, que vamos aquí, que vamos allá, que hay que aprovechar las ofertas…. Es que viajar abre la mente… ¿la mente de quién?¿Quieres ver mundo? Coge una mochila y un bastón y empieza a andar. Desde el portal de tu casa hasta donde llegues. Eso sí, abre los ojos. ¡Auroras boreales y no has visto las estrellas de encima del tejado!(Apaga el ordenador y se marcha)


4 comentarios:

  1. ya se sabe que la vida del turista es muy dura.jajaj Muy bien escrito.

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  2. Lo suscribo... cada vez soy más turismofobico... viajar sí, turismo no

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  3. Muy bien descrito, Amelia. Y sin alejarte un pelo de la realidad, jaja.

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