martes, 18 de enero de 2022

ALFONSO EJERCICIO 1C

 

Una clase de religión

 

Me encuentro viendo la televisión muy relajado en el sofá, a pesar de no hacerle ningún caso a la televisión, pero el run run de la tele me entretenía. Algo desvió mi atención, Virginia mi compañera no paraba de entrar y salir de la habitación. Mirándole a la cara le pregunto.

    -Oye Virginia. ¿Me puedes decir que te preocupa? no paras de entrar y salir de la habitación.

    -Es algo que quiero contarte, pero no me atrevo.-Me contesta.

    -Llevamos treinta años juntos y no te atreves a contarme lo que te inquieta “desembucha cariño”.

    -De acuerdo te lo contare. Ayer recibí una invitación para pasar un fin de semana, en Toledo o Córdoba. Pero hay que reunir una serie de requisitos, y la verdad cariño siempre he tenido  ganas de hacer este viaje.

    -¿Y en que consiste esos requisitos? Me tienes en ascuas –Le pregunto a Virginia todo intrigado.

    -Es un retiro para matrimonios, que se llama: proyecto amor conyugal. Iríamos a un hotel donde tendríamos reuniones con otros matrimonios y nos explicarían sus experiencias religiosas

-Me explica con todo detalle.

    -De acuerdo Virginia. Como veo que tú entiendes más sobre este tema  me tendrás que ir ayudando para no meter la pata. Si te soy sincero estoy un poco nervioso y también me está

 

gustando la idea. Me recuerda cuando era niño, mis padres me llevaban a misa y nos salíamos antes de acabar, porque me dedicaba a pasearme con otros niños por debajo de los bancos y la gente no paraba de decir “estos niños”. Esos días acababa siempre castigado. ¿Dime  cómo has pensado que lo hagamos?

    -Yo estoy con tus padres “cariño”. Visitar esos sitios es  algo  serio, debes de compartir y escuchar lo que allí se dice. Por lo que te comento si decidimos ir, tal vez nos toque asistir a algún tipo de celebración. ¿Tú de pequeño y de mayor no has sido muy religioso?

    - Estoy de acuerdo contigo pero yo pienso que no es tarde para aprender y tal vez esta oportunidad que se nos presenta, cambie nuestra forma de pensar y de ver la vida y nos hagamos unos católicos, apostólicos y romanos, como recuerdo que eran mis padres. Por cierto ¿sabes si se sigue dando esa galleta mojada en vino?

    -No lo sé, eso es lo que vamos a averiguar juntos con este encuentro. Lo que si te voy a comentar, debemos  invitar  a nuestros amigos: Julián y Enriqueta. Ellos siempre que se enteran de alguna novedad, la comparten con nosotros y no deberíamos ser menos. –Me dice Virginia un poco alterada e ilusionada a la vez, con el nuevo proyecto.

    -Me parece una idea genial. Creo  que estarán encantados   con nuestra idea. He pensado que seas tú la les llames por teléfono y les digas todo lo que hemos pensado, sueles tener un tacto especial para ese tipo de cosas. Enriqueta y tú soléis tener puntos muy afines. Virginia cogió el móvil y se dispuso a llamar a

 

Enriqueta. Cuando mi móvil comenzó a sonar, miré quien llamaba y era Julián.

    -Dime Julián. Ahora  mismo estábamos tratando de comunicarnos con vosotros, lo pondré en manos libres y podremos escucharte Virginia y yo. –Le dije.

    -Hola pareja. Se me ha ocurrido llamaros, porque Enriqueta y yo llevamos todo el día discutiendo como pasar este fin de semana y hemos decidido alquilar un piso en la playa. Si os apuntáis seriamos cuatro, ¿sino habéis pensado otra cosa?

    -No, aún no hemos decidido nada, nos parece una buena idea. Pero por cierto ¿qué tipo de evento realizaremos? –Le pregunto a mi amigo Julián.

    -Lo clásico, tomar el sol y cuando nos calentemos, al chiringuito a beber cerveza.

    -Por mí de acuerdo, ¿tú qué opinas Virginia?

    -Yo también veo una idea genial. Llamare a Enriqueta y concretaremos la hora de salida. –Responde Virginia muy entusiasmada ante un nuevo reto para este fin de semana de sol y playa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario