domingo, 30 de enero de 2022

3.-B MªCarmen Gamero

 

3.-B Teatro

Personajes: Braulio y Ana

Braulio se encuentra en el parque, al lado del gimnasio, con una bolsa de tomates. La balancea de un lado a otro. Ana sale del gimnasio y se encuentra con él.

BRAULIO. — Buenos días, Ana.

ANA. — ¡Hola, Braulioooo! Eres como el queso y el jamón, con los años mejoras. ¡Bonito día!

BRAULIO­— Parece que ha pasado un vendaval. Vaya cara de felicidad. ¿Qué te pasa?

ANA. —He conseguido correr, en la cinta, treinta minutos sin parar. Lo mejor de todo es que el Príncipe de Bel-Air se encontraba de visita para promocionar el deporte, y me ha seleccionado para ser extra de su próxima película. Estaba sentado en una esquina, al fondo, en una banqueta alta, como de bar, y desde allí nos observaba. Lo hemos sabido al final. La amabilidad que demuestran es lo mejor de todo.

BRAULIO. —Quiero entrar, siempre me ha gustado ser extra. Además, soy fan de Will. Le pediré un autógrafo.

ANA. —Mejor no.  Se reunieron con el dueño y prefieren que nadie les moleste. Si se enfadan contigo difícil que consigas algo.

BRAULIO (deja la bolsa en el suelo). —Conozco a todos ahí, soy amigo del dueño. Referencias y curriculum me sobran. Tengo buena presencia, habrá algo para mí. Voy a entrar, hasta luego.

ANA. —¡Lo que faltaba! Tan guapo podría quitarme el papel de extra. Voy a respirar hondo y cruzar los dedos para que no alteren mi propuesta.

BRAULIO (Dando un portazo al salir del gimnasio). — ¡Serán estúpidos! ¡Los voy a matar a todos por imbéciles!

ANA. —¿Qué sucedió? Ibas tan seguro de conseguir un papel y feliz por saludar a tus amigos.

BRAULIO. —Intenté hablar con ellos y me dieron un empujón. Parece una cocina, no un gimnasio. Un chef prepara comida y tapas. El tal príncipe de las narices me ha tirado pelotas cuando me dispuse a representar un pequeño papel que tenía preparado desde hace años para alguna ocasión. Si me hubiera llevado los tomates paso por repartidor o se los tiro a la cara. ¡A la mierda!

ANA. —¡Comida! El hambre me supera. Espero que se acuerden de mi cara. Allá voy.

BRAULIO. —Eh, eh. Devuélveme los tomates. Ni un céntimo desperdicio en esos. Arréglatelas con tus encantos y no con mis ideas.

ANA. —Toma, toma. ¿Ya estás tranquilo? Haz un buen sofrito. Adiós

BRAULIO. — Si, todo en orden. Adiós, Ana.

1 comentario: