lunes, 7 de marzo de 2022

EJERCICIO 8 C) DESCRIPCIÓN DE UN OBJETO Aurora Palomo

EJERCICIO 8 C) DESCRIPCIÓN DE UN OBJETO Aurora Palomo





LA RUECA



La rueca fue rescatada del fondo del doblado, envuelta en un guardapolvo lleno de olvido, sobre él  un negro  hollín de la chimenea. Allí está en medio del sol que alumbra la habitación. Desde hacía mucho tiempo, cuando una mujer en la familia necesitaba encontrar una solución a un conflicto sacaba la rueca  e hilaba. Maravea, era una mujer pequeña de piel oscura, estaba  sentada enfrente de la rueca, sus manos tiemblan al acariciarla. Comienza con el ritual, aprendido de su madre, antes de usarla. Respiración sencilla, lenta, desde lo más profundo del abdomen, le servía para conservar la calma y serenidad al afanarse con las nubes de lana. La siguiente respiración consistía en soplar como si fuera a pagar una vela, la ayudaría a controlar el impulso de ir más rápido. La tercera respiración era un gemido largo y poderoso que hacía que sus manos volasen con firmeza y tranquilidad.

La rueca, de madera oscura, alambreras como alas, un pedal unido con poleas a ella, atraía las miradas. Hilos de lana alrededor, círculo noble de panza. Comienza el pie de Maravea a moverse con lenta armonía, los sonidos cadenciosos de la rueca resuenan en el viejo caserón.

Traen a la memoria recuerdos felices y dolorosos. Arrullando  desde antiguo con su soniquete a todas las sabias mujeres  que la han usado.


Tantonton, Flash, Tantonton, Flash


Mañana una nueva remesa de lana estará lista, para ser usada como manta o como saya. La brisa del mar  acaricia las manos que con lentitud atrae el hilo que teje haciendo ovillos de delicados suspiros.


Tantonton, Flash, Tantonton, Flash


Con cada vuelta de la rueca

Invoca a los espíritus elementales de las cuatro direcciones

Tomando velocidad con cada palabra

“Señor del Este, agradezco tu Luz alumbrando este día”

“Señor del Sur, gracias por tu Fuego calentando el corazón”

“Señor del Oeste, agradezco tus Aguas limpiando el cuerpo”

“Señor del Norte, gracias por la Tierra que  sostiene a todos los seres”

“Tejiendo con Amor  los estambres de la lana”

“Para vivir entre el cielo y la tierra  en Paz y Armonía”

Y la invocación sube al cosmos con el humo del sahumerio que está encendido en la alacena.



Tantonton, Flash, Tantonton, Flash


Maravea mueve y mueve el pie, la rueca gira y gira, devanando filamentos alargados y finos de  lana. Hilando con el huso hebras de espuma, oscilando en el aire las trenchas de lana. Mil colores se entremezclan al son de la rueca. De pronto todo rueda por el suelo sin orden, ni claridad, entonces las tejedoras son necesarias para que vuelvan a tejer las telas de la vida, que creen  mantas y sayas nuevas, nuevos valores que nos permitan vivir desde nuestro ser interno en libertad.


Tantonton, Flash, Tantonton, Flash


Tejedora incansable de la vida

Tejedora de muecas y sonrisas torcidas

Tejedora de leyendas y cuentos

Tejedora de sueños y esperanzas

Tejedora de misterios infinitos.



La rueca, ese egregio aparato que adorna a la humanidad abrigándola con la suavidad de la lana merina, o la suntuosa seda. Con su rumor   los bebés se han dormido con el mecido de la rueca y la cuna, soñando con nuevos mundos llenos de posibilidades. En la oscuridad una nueva oportunidad se abre ante Maravea.


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