EJERCICIO 8 C) DESCRIPCIÓN DE UN OBJETO Aurora Palomo
LA RUECA
La rueca fue rescatada del fondo del doblado, envuelta en un guardapolvo lleno de olvido, sobre él un negro hollín de la chimenea. Allí está en medio del sol que alumbra la habitación. Desde hacía mucho tiempo, cuando una mujer en la familia necesitaba encontrar una solución a un conflicto sacaba la rueca e hilaba. Maravea, era una mujer pequeña de piel oscura, estaba sentada enfrente de la rueca, sus manos tiemblan al acariciarla. Comienza con el ritual, aprendido de su madre, antes de usarla. Respiración sencilla, lenta, desde lo más profundo del abdomen, le servía para conservar la calma y serenidad al afanarse con las nubes de lana. La siguiente respiración consistía en soplar como si fuera a pagar una vela, la ayudaría a controlar el impulso de ir más rápido. La tercera respiración era un gemido largo y poderoso que hacía que sus manos volasen con firmeza y tranquilidad.
La rueca, de madera oscura, alambreras como alas, un pedal unido con poleas a ella, atraía las miradas. Hilos de lana alrededor, círculo noble de panza. Comienza el pie de Maravea a moverse con lenta armonía, los sonidos cadenciosos de la rueca resuenan en el viejo caserón.
Traen a la memoria recuerdos felices y dolorosos. Arrullando desde antiguo con su soniquete a todas las sabias mujeres que la han usado.
Tantonton, Flash, Tantonton, Flash
Mañana una nueva remesa de lana estará lista, para ser usada como manta o como saya. La brisa del mar acaricia las manos que con lentitud atrae el hilo que teje haciendo ovillos de delicados suspiros.
Tantonton, Flash, Tantonton, Flash
Con cada vuelta de la rueca
Invoca a los espíritus elementales de las cuatro direcciones
Tomando velocidad con cada palabra
“Señor del Este, agradezco tu Luz alumbrando este día”
“Señor del Sur, gracias por tu Fuego calentando el corazón”
“Señor del Oeste, agradezco tus Aguas limpiando el cuerpo”
“Señor del Norte, gracias por la Tierra que sostiene a todos los seres”
“Tejiendo con Amor los estambres de la lana”
“Para vivir entre el cielo y la tierra en Paz y Armonía”
Y la invocación sube al cosmos con el humo del sahumerio que está encendido en la alacena.
Tantonton, Flash, Tantonton, Flash
Maravea mueve y mueve el pie, la rueca gira y gira, devanando filamentos alargados y finos de lana. Hilando con el huso hebras de espuma, oscilando en el aire las trenchas de lana. Mil colores se entremezclan al son de la rueca. De pronto todo rueda por el suelo sin orden, ni claridad, entonces las tejedoras son necesarias para que vuelvan a tejer las telas de la vida, que creen mantas y sayas nuevas, nuevos valores que nos permitan vivir desde nuestro ser interno en libertad.
Tantonton, Flash, Tantonton, Flash
Tejedora incansable de la vida
Tejedora de muecas y sonrisas torcidas
Tejedora de leyendas y cuentos
Tejedora de sueños y esperanzas
Tejedora de misterios infinitos.
La rueca, ese egregio aparato que adorna a la humanidad abrigándola con la suavidad de la lana merina, o la suntuosa seda. Con su rumor los bebés se han dormido con el mecido de la rueca y la cuna, soñando con nuevos mundos llenos de posibilidades. En la oscuridad una nueva oportunidad se abre ante Maravea.
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