En días de verano
Recuerdo a otros
niños
en la orilla del mar
en días de verano,
cómo eran besados
por las caprichosas olas.
Inquieta,
aguardaba a papá
los viernes por la tarde
cargado siempre
de sonrisas y abrazos
de la gran ciudad.
La torre medio en
ruinas,
el cine de verano con las
cáscaras de pipas.
Gofres de chocolate y
crucigramas. Las chicas en bikini,
sentadas en el muro,
las barbacoas y tortillas de papas,
los chorizos y sardinas.
Los helados de
menta, los juegos al sol,
las risas de mis hermanos,
mi madre en bañador.
Los domingos, despedidas,
portaos bien, sed buenos,
un beso y un adiós.
Todo eso se ha
ido,
y ya no volverá
jamás. La memoria
es el territorio de la
infancia perdida,
y el salitre,
el sabor que
nos deja
la añoranza.
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