CASTILLO EN RUINAS
Arriba, en la colina, el castillo del ogro,
abajo, en la playa, nuestros castillos de arena.
Arriba, prados llenos de manzanilla,
Abajo, conchas de múltiples colores
Arriba, rodamos por los prados
abajo, nadamos en el agua
A comer la tortilla de patata,
y las dulces cerezas coloradas
Dos horas en el prado, sin bajar a la playa,
precepto digestivo, prohibición absoluta.
También está prohibido acercarse al castillo,
al castillo del ogro, tan cerca de nosotros.
Pero no obedecemos,
cuando los padres duermen, entramos temerosos.
Torreones en ruinas,
escaleras sin destino,
paredes carcomidas,
agujeros sin fondo.
Nunca apareció el ogro
y eso que le retamos
entrando en sus dominios,
reclamándole a gritos.
Jugando entre las ruinas
le olvidábamos pronto.
Huesos de una gaviota,
picos de cormorán,
numerosos tesoros que
escondíamos pronto para
al siguiente día volverlos a encontrar.
Travesuras. Muy bien
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