domingo, 20 de febrero de 2022

6B.-Teatro. MªCarmenGamero

6B.- Teatro.- Frío

Alberto (camino de la tercera edad, moderado), Carmen (espontanea, cariñosa veinte años menor). Son dos amigos a los que les gusta hablar de sus cosas mientras pasean.

ALBERTO. — ¡Buenos días!

CARMEN. — ¿Desde cuándo no nos vemos?

ALBERTO. — Tomamos café hace 3 meses

CARMEN (coge su mano mientras caminan). — ¿Qué tal todo?

ALBERTO. —Vamos a examinar ciertas situaciones en la que solemos perder, en mayor o menor medida, la paz del corazón.

CARMEN. — ¿tu compañero de trabajo te molesta?

ALBERTO. — Pasaremos revista a la situación en la que intentamos afrontar y conservar la paz interior.

CARMEN. — Esa no te falta a ti. Lo relativizas todo, vives feliz. Yo, en cambio, me agobio por todo y me afecta todo. Cualquier simple comentario hace que mi día sea complicado.

ALBERTO. —“El Señor es mi pastor, nada me falta. Me hace recostar en verdes praderas y me lleva a frescas aguas…”

CARMEN. — El horario de trabajo cada vez me viene peor. Paso la vida allí metida.

ALBERTO. — Sed dócil y flexible en las manos de Dios.

CARMEN. — Sabes que soy buena, pero estoy cansada.

ALBERTO. — Señor, tú conoces mi situación en este momento, por eso confío en ti, no me abandones.

CARMEN. — Pensaba que tu situación laboral era favorable.

ALBERTO. — El chino de la esquina vende unos guantes muy bonitos. Vamos a verlos

CARMEN. — Solo me apetece charlar un ratito contigo. Guantes me sobran.

ALBERTO. — Imagino que en casa.

CARMEN. — ¿Dónde quieres que los tenga?

ALBERTO.­— Señor, bendice mis manos para que sepan acariciar sin aprisionar, para que…

CARMEN. — Como en una prisión me encuentro todo el día encerrada entre cuatro paredes.

ALBERTO. — ¿Has leído las oraciones de San Marcos de León para casos difíciles?

CARMEN. — No ¿Por qué?

ALBERTO. — “Si manos tengan no me palpen, que con las cadenas que tengan a mí no me lesionen...”

CARMEN. — Algunas frases religiosas no las entiendo bien. Te noto poco receptivo a lo que te hablo. Podemos dejar el paseo para otro día.

ALBERTO. — En invierno la lumbre se apaga y las manos se quedan frías.

CARMEN. — Me callo. Mejor cuéntame tú.

ALBERTO. —¿A tu novio lo coges de la mano?

CARMEN. — Con frecuencia. La costumbre la cogí contigo. Al ir por la calle así no parece que le hable a una pared.

ALBERTO. — Muy bien

CARMEN. — ¿Por qué me lo preguntas?

ALBERTO. — ¿En invierno también?

CARMEN. — Sí, ¿por qué?

ALBERTO. — Curiosidad.

CARMEN. — Si hace mucho frío metemos las manos en el bolsillo del abrigo.

ALBERTO. — Aprenderé a ponerlos en los jerséis.

CARMEN. — ¿Bolsillos en los jerséis?

ALBERTO. — Sólo la sabiduría puede producir obras divinas.

CARMEN. — Coser bolsillos no creo que sea cosa de otro mundo.

ALBERTO. — “Esperar contra toda esperanza” (Romanos 4,18)

CARMEN. — Ni idea que los romanos cosieran tantos.

ALBERTO. —Isaías escribe: “Porque no son mis pensamientos vuestros pensamientos…”

CARMEN.­— ¿El nuevo? Lo conocí el otro día cuando pasé por la puerta de tu oficina.

ALBERTO. — “No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos…”

CARMEN. —Obvio. Pediré cita, creo si no me trato desarrollaré enfermedad mental.

ALBERTO. —Esta temporada los guantes son muy bonitos.

CARMEN.­— De acuerdo, vamos a ver.

ALBERTO. —¡Aleluya!

CARMEN. — (Suelta la mano de Alberto). — Hace más frío hoy.

ALBERTO. —¡Aleluya! (Después habla bajito) Gracias, Dios, por soltar mi mano.

CARMEN. — Aleluya, gloria a Dios. Hijo, me lo dices y ya. Metida en mi mundo no me di cuenta.

ALBERTO. — Por evitar que le hables a las paredes.

CARMEN. — Era un decir. Dentro quince días es mi cumpleaños

ALBERTO. — Señor, danos sabiduría para tomar las mejores decisiones

CARMEN. — Para el tuyo te espera una sorpresita

ALBERTO. — Volvamos. Debo realizar unas llamadas.

CARMEN. — Los guantes son ideales

ALBERTO. — De lejos parecían, ahora no tanto.

CARMEN. — Haré una fiesta de cumple como siempre. Cuento contigo

ALBERTO. —Si no surgen imprevistos, iré.

CARMEN. —¿Te gusta cómo me quedan estos?

ALBERTO. — Geniales.

CARMEN. — Creo que los rosas mejor

ALBERTO. — Muy bien

CARMEN. — ¿Me llevo también los grises?

ALBERTO. — Los que más te gusten

CARMEN. —¿quieres verlos y probártelos?

ALBERTO. — Me da pereza

CARMEN. — ¿Cómo? Eras tú el que quería verlos

ALBERTO. — Ya no

CARMEN.­— El día parece complicado

ALBERTO. — Solo frío

CARMEN. — Sí, bastante

ALBERTO. — Pues eso

CARMEN (intenta cogerle la mano de nuevo). — ¿Nos vamos mejor?

ALBERTO. — Pruébate el guante! 

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