jueves, 10 de febrero de 2022

5B.-Teatro MªCarmen Gamero

 

5B.-Teatro

Regiones o espacios

 

Personajes: Matilde (con gafas gruesas por miopía), Pepe (insípido), Gertrudis (vista de águila)

 

Matilde, Pepe y Gertrudis son los tres médicos que persisten a pesar del exceso de trabajo por la jubilación de otros dos que no han sido substituidos.

A media mañana para descansar se reúnen en una salita apartada para tomar café. Ellas prefieren hablar sin la presencia de Pepe porque es rarito.

MATILDE. — Tendré vejez prematura si continuamos con el trabajo a esta velocidad. No es bueno para nadie. La calidad disminuye y no es nuestra culpa.

PEPE. — Pues sí

GERTRUDIS. — Sois demasiado lentos en ver a la gente. ¿Si te dicen que tienen síntomas urinarios para qué les veis la garganta?

PEPE. — Por si acaso

GERTRUDIS. — Por si acaso ¿qué?

MATILDE. — La gente se va más contenta si los observas de arriba abajo

GERTRUDIS. — Eso en una privada con más tiempo… aquí ni para abrir la boca. Se necesita entrenamiento visual para saber desde el pasillo que le pasa a cada uno. Suelo acertar el noventa por ciento de las veces.

PEPE. — (Interrumpe el discurso) Me duele la garganta

MATILDE. — Vamos a mirarte.

GERTRUDIS. — Por suerte traigo un depresor lingual y una linterna. ¡Abre!

PEPE (traga saliva y abre la boca) — Ah, ah, ah, ah

MATILDE. — No veo nada

GERTRUDIS. — Sin gafas podría ser una ballena que te tragara. ¡Póntelas! Sigo alumbrando y tú miras.

MATILDE. — Ahora sí.

PEPE. — ¡Gpgp! ¡Gpgp!

GERTRUDIS. — ¿Qué dices? Para de hacer eso que no vemos nada

PEPE. — ¡Gpgp! (Da un manotazo y se separa)

MATILDE. — Si te mueves es imposible.

PEPE. — Aguanto lo que aguanto con la boca abierta.

GERTRUDIS. — Vuelve a tragar saliva, respira por la nariz y vamos otra vez.

PEPE. — (Pepe sigue las instrucciones y abre la boca) ¡Ah, ah, ah…!

MATILDE. — ¿Desde cuando tienes un diente de oro? ¿O es de latón?

GERTRUDIS. — ¿Dónde?

MATILDE. — A la derecha. Lo tapa un poco la mejilla que se introduce, pero si te fijas bien allí está.

GERTRUDIS. — Ah, sí. Con las gafas me superas. Mira las papilas gustativas de la lengua, su punta. El paladar se encuentra algo enrojecido. La muela del juicio derecha la tienes, la otra no. Las de abajo, digo. La…

PEPE. — ¡Gpgp! ¡Gpgp! (Se aparta bruscamente) — ¿Queréis mirar la garganta? Es incomodo pasar rato con la boca abierta mientras cotilleáis.

GERTRUDIS. — No te enfades. Ya vamos

MATILDE. — (hace señas a Gertrudis con la otra mano, señala dos con los dedos y vocaliza que son dos) — Hija, concéntrate y alumbra bien.

GERTRUDIS. — ¿Ya?

MATILDE. — Sí. Oye, Pepe, tienes una úvula muy grande, te choca con la lengua. ¿Te hace cosquillas?

GERTRUDIS. — Le hará toser. ¡Enorme!

MATILDE. — A la distancia que te encuentras ¿la ves?

PEPE. —¡Gpgp! ¡Gpgp!

MATILDE. — Disculpa. Nos enredamos. Voy a mirar si tienes faringitis.

PEPE. — (Retrocede) — ¡Se acabó! Luego con un espejo me veo. Con vosotras no se puede. Os pasáis el día hablando de los demás. ¿Úvula grande? ¿Y vuestra lengua?

GERTRUDIS. — Hombre, no te enfades

MATILDE. —(Se quita las gafas) Te miro yo sola. Última vez.

PEPE. — Ni en sueños. No ves un burro. Sois iguales. La juerga por los dientes. Antes era lo que se ponía. Mi padre trabajó toda su vida en una joyería y quería que sus hijos, si era necesario, tuvieran unos de oro. La gente lleva pendientes, pulseras, anillos y yo dientes. ¿Algún problema?

GERTRUDIS. —¿Te han dado cuerda?

MATILDE. — Este no tiene fuelle.

GERTRUDIS. — Como te pasas.

MATILDE. — Tan soso que es un insípido

GERTRUDIS. — ¡Para! Faltas de respeto delante de mí ¡No!

MATILDE. — Ahora ponte de su parte. Te parece soso.

GERTRUDIS. — Una cosa es que hable poco y otra que lo insulte

PEPE. — Gracias, Gertrudis.

MATILDE. — Eso, la mala ahora soy yo, ¡no te fastidia!

PEPE. — Gertrudis volvamos al trabajo que se acumulan las personas. Deja a esta con sus preconceptos. Ni me conoce y me ha rajado tres veces. Todo menos verme la garganta.

MATILDE. — ¿Gertrudis?

GERTRUDIS. —¿Qué quieres? Déjame tranquila. Mañana vienes a tomar café antes o después que nosotros.

MATILDE.­— (de mal humor, pisando fuerte, se dirige a la consulta y cierra de un portazo) — ¡Gente falsa!

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