5B.-Teatro
Regiones o espacios
Personajes: Matilde (con gafas gruesas por miopía), Pepe
(insípido), Gertrudis (vista de águila)
Matilde, Pepe y Gertrudis son los tres médicos
que persisten a pesar del exceso de trabajo por la jubilación de otros dos que
no han sido substituidos.
A media mañana para descansar se reúnen en una
salita apartada para tomar café. Ellas prefieren hablar sin la presencia de
Pepe porque es rarito.
MATILDE. — Tendré vejez prematura si continuamos con el trabajo
a esta velocidad. No es bueno para nadie. La calidad disminuye y no es nuestra
culpa.
PEPE. — Pues sí
GERTRUDIS. — Sois demasiado lentos en ver a la gente. ¿Si
te dicen que tienen síntomas urinarios para qué les veis la garganta?
PEPE. — Por si acaso
GERTRUDIS. — Por si acaso ¿qué?
MATILDE. — La gente se va más contenta si los observas de arriba
abajo
GERTRUDIS. — Eso en una privada con más tiempo… aquí ni
para abrir la boca. Se necesita entrenamiento visual para saber desde el
pasillo que le pasa a cada uno. Suelo acertar el noventa por ciento de las
veces.
PEPE. — (Interrumpe el discurso) Me duele la
garganta
MATILDE. — Vamos a mirarte.
GERTRUDIS. — Por suerte traigo un depresor lingual y una
linterna. ¡Abre!
PEPE (traga saliva y abre la boca) — Ah, ah, ah, ah
MATILDE. — No veo nada
GERTRUDIS. — Sin gafas podría ser una ballena que te
tragara. ¡Póntelas! Sigo alumbrando y tú miras.
MATILDE. — Ahora sí.
PEPE. — ¡Gpgp! ¡Gpgp!
GERTRUDIS. — ¿Qué dices? Para de hacer eso que no vemos
nada
PEPE. — ¡Gpgp! (Da un manotazo y se separa)
MATILDE. — Si te mueves es imposible.
PEPE. — Aguanto lo que aguanto con la boca abierta.
GERTRUDIS. — Vuelve a tragar saliva, respira por la nariz y
vamos otra vez.
PEPE. — (Pepe sigue las instrucciones y abre
la boca) ¡Ah, ah, ah…!
MATILDE. — ¿Desde cuando tienes un diente de
oro? ¿O es de latón?
GERTRUDIS. — ¿Dónde?
MATILDE. — A la derecha. Lo tapa un poco la
mejilla que se introduce, pero si te fijas bien allí está.
GERTRUDIS. — Ah, sí. Con las gafas me superas.
Mira las papilas gustativas de la lengua, su punta. El paladar se encuentra
algo enrojecido. La muela del juicio derecha la tienes, la otra no. Las de
abajo, digo. La…
PEPE. — ¡Gpgp! ¡Gpgp! (Se aparta bruscamente) — ¿Queréis
mirar la garganta? Es incomodo pasar rato con la boca abierta mientras cotilleáis.
GERTRUDIS. — No te enfades. Ya vamos
MATILDE. — (hace señas a Gertrudis con la otra mano,
señala dos con los dedos y vocaliza que son dos) — Hija, concéntrate y
alumbra bien.
GERTRUDIS. — ¿Ya?
MATILDE. — Sí. Oye, Pepe, tienes una úvula muy grande, te
choca con la lengua. ¿Te hace cosquillas?
GERTRUDIS. — Le hará toser. ¡Enorme!
MATILDE. — A la distancia que te encuentras ¿la ves?
PEPE. —¡Gpgp! ¡Gpgp!
MATILDE. — Disculpa. Nos enredamos.
Voy
a mirar si tienes faringitis.
PEPE. — (Retrocede) — ¡Se acabó! Luego
con un espejo me veo. Con vosotras no se puede. Os pasáis el día hablando de
los demás. ¿Úvula grande? ¿Y vuestra lengua?
GERTRUDIS. — Hombre, no te enfades
MATILDE. —(Se quita las gafas) Te miro
yo sola. Última vez.
PEPE. — Ni en sueños. No ves un burro. Sois
iguales. La juerga por los dientes. Antes era lo que se ponía. Mi padre trabajó
toda su vida en una joyería y quería que sus hijos, si era necesario, tuvieran
unos de oro. La gente lleva pendientes, pulseras, anillos y yo dientes. ¿Algún
problema?
GERTRUDIS. —¿Te han dado cuerda?
MATILDE. — Este no tiene fuelle.
GERTRUDIS. — Como te pasas.
MATILDE. — Tan soso que es un insípido
GERTRUDIS. — ¡Para!
Faltas
de respeto delante de mí ¡No!
MATILDE. — Ahora ponte de su parte. Te parece
soso.
GERTRUDIS. — Una cosa es que hable poco y otra
que lo insulte
PEPE. — Gracias, Gertrudis.
MATILDE. — Eso, la mala ahora soy yo, ¡no te
fastidia!
PEPE. — Gertrudis volvamos al trabajo que se
acumulan las personas. Deja a esta con sus preconceptos. Ni me conoce y me ha
rajado tres veces. Todo menos verme la garganta.
MATILDE. — ¿Gertrudis?
GERTRUDIS. —¿Qué quieres? Déjame tranquila.
Mañana vienes a tomar café antes o después que nosotros.
MATILDE.— (de mal humor, pisando fuerte, se
dirige a la consulta y cierra de un portazo) — ¡Gente falsa!
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