«Son unos hipócritas y además mentirosos». Eso es lo que me deberías haber dicho, pero no me lo dijiste. «Te están engañando y no te das cuenta. Te miente él cada vez que te mira con ojos de cordero y ella cuando se interesa melosa por tu relación». Si me lo hubieses dicho, entonces, todo hubiera ido mejor. No me hubiese pasado una vida entera esperando como una idiota a que volviese de no se sabe dónde ni con quién. No hubiese desaprovechado mi juventud tejiendo bufandas como una ilusa Penélope.
Porque tu lo sabias. Sabias que me estaban engañando y no me decías nada. Te conté que había encontrado una pulsera de plata junto a la almohada. Te dije que estaba feliz por el regalo y el detalle de dejármela así , como quien no quiere la cosa . Te hablé de su timidez cuando le di las gracias y te dio un ataque de tos. Y yo dándote palmadas en la espalda. ¿Era un ataque de tos o de risa?
Ahora dirás que era por no hacerme daño, para que no sufriera. Y cuando desapareció, las dos, tu y la otra zorra dándome ánimos «Volverá. No te preocupes. Volverá». Claro que era un mal momento para decírmelo, pero ¿había momento bueno? ¿No era mejor desengañarme de una vez? ¿Abrirme los ojos aunque hubiese sido a la fuerza? Todos estos años no he hecho otra cosa más que esperarle. Simulaba seguir adelante con la secreta ilusión de que un día volvería. Tú sabias y no me lo decías. No, no te perdono, ni a él ni a ella. No os perdono. Y a mí tampoco me perdono, por idiota, por crédula, por gilipollas.
Es de esas historias que te abren un universo en plan ¿de donde viene? ¿a donde se dirige?
ResponderEliminarMe parece que ni yo misma sé responder a esas preguntas. Este va a ser para reescribir.
ResponderEliminar