EL ARCA DE NOÉ
NO ES PARA TODOS
Cima de un
monte cualquiera. NOÉ ha terminado de contar a casi todas las parejas de
animales, que ya se encuentran dentro del arca. Se oyen truenos a la distancia.
Empieza a llover.
NOÉ.- Dios de
todo lo nombrable e innombrable, esta tarea casi termina con mi propia
capacidad de pensamiento, oh pobre mortal. Mas ya he concluido, ahora solo
resta aguardar la crecida de las aguas y zarpar, con rumbo incierto.
Echa una
última mirada a su alrededor. Se dispone a entrar en el arca, cuando ICÓS aparece, brincando feliz junto a él.
ICÓS. ¡Noé,
Noé, te has olvidado de mí! Sálvame, que no quiero palmarla.
NOÉ.- ¿Y quién
eres tú, pequeña criatura ignota? No tengo constancia alguna de tu existencia
en mi lista.
ICÓS.- Aro,
siempre me pasa lo mismo. Como soy pequeño y poca cosa, to’ Dios me ignora.
Pero existo, estoy aquí, mírame… Sálvame, que no sé nadar.
NOÉ.- Desconozco
si me está permitido alterar mi lista, por el Creador dada, más la lástima me
alberga y consideraré hacer una excepción, ser diminuto.
ICÓS- ¡Ay,
qué alegría más grande!
NOÉ.- Aunque he
decirte que el tiempo apremia y la norma establecida es inquebrantable. (Saca
un pergamino, lo desenrolla y lee). “De cada animal, tomarás una pareja,
hembra y varón, para llevar en tu arca, y así,
cuando el diluvio haya pasado, repoblar la tierra”.
ICÓS.- Pos ya
la hemos cagao.
NOÉ.- No veo a tu
compañera por ninguna parte, ser extraño. Apresúrate a conminarla en mi presencia, las aguas están
ya crecidas.
ICÓS.- (Hablando
para sí mismo) Lo raro que habla este colega. (Dirigiéndose a NOÉ) Bueno,
si nos vamos a saltar las reglas una vez, las podemos saltar también dos veces,
¿no? Es que tengo un problemilla. Soy de género no binario, abuelo.
NOÉ.- (Visiblemente
impacientado). Te acepto como quiera que
seas, todos las criaturas del Señor son sagradas para mí. Pero insisto, ¿dónde
está la hembra que completa tu especie?
ICÓS.-
(Hablando para sí) Joder, además de sordo, cateto. (Se dirige a Noé). Te lo
acabo de decir, soy de género no binario, capicci? No tengo hembra que me
complete, ni historias de esas.
NOÉ.- ¿Han
escuchado bien mis oídos? ¿No tienes pareja?
ICÓS.- Te lo
explicaré de otra manera. No sigo el marco heteronormativo impuesto por la sociedad
patriarcal dominante. Vamos, que yo mismo no soy ni hembra ni varón, soy otre.
NOÉ.- ¡Lo inédito no conoce límites! (Mira al cielo, vuelve a mirar el pergamino. Lee otra vez para sí). Me temo que tu circunstancia particular no se halla contemplada en este mi pergamino por Dios entregado.
ICÓS.- Bueno, colega, ¿Y no podemos hacer la vista gorda una segunda vez? (Habla para sí, pero no baja el volumen y NOÉ lo escucha) Estos viejos son un coñazo, hay que repetirles todo dos veces.
NOÉ.- Hijo mío,
te conmino al respeto hacia mi persona. Estoy cansado, tengo tras de mí más de una ardua jornada.
ICÓS.- Que sí,
que sí, pero qué, ¿puedo entrar o no? Que ya estoy calao hasta los huesos.
NOÉ.- La
situación es extrema. No habiendo pareja que te acompañe, quiebras la norma por
el Todopoderoso instituida. La excepción está hecha, una segunda sería incurrir
en alevosía.
ICÓS.- Y anda
que no es pesao, el nota. (Alza la voz como si NOÉ fuera sordo). Abuelo, que me
estoy mojando… ¿entramos o qué?
NOÉ.- Lo que me
imploras de forma tan irrespetuosa e impropia para las canas que fecundan mi
cabellera he de consultarlo con el Altísimo. La noche ha caído- Confío que el
ángel del Señor me visitará en sueños para entregarme las instrucciones que
Dios, oh altísimo, me imponga.
ICÓS.-
Hablando en plata, que voy a pasar la noche al raso con la que está cayendo
mientras tú sueñas con los angelitos. Pos vaya el plan, cataplán. ¡Qué tío más
agonía!
NOÉ.-
(Enfadándose). Ya te he conmiserado a que me trates como es debido, ser
insignificante y asexuado. En juego está tu salvación.
ICÓS.- Y
encima, me viene con insultos y amenazas… ¡Este viejo es la leche! (Ríe a
carcajadas). Mira que ponérseme chulito. Carcamal, no me vaciles que te
pego un mordisco en donde tú y yo dijimos…
NOÉ.- Esto ya es
oprobio en demasía. (Alza la voz en tono majestuoso). La decisión está
tomada, las puertas de mi arca están para ti cerradas. (Entra en el arca,
dando un portazo que retumba unos instantes).
ICÓS.- Ay, que
voy a palmarla… Si ya me lo olía yo. ¿Qué se puede esperar de un Dios y su
representante en la tierra con un lenguaje tan sexista?
(Un trueno se
oye en la distancia. Se apagan las luces).
Muy muy original y divertido. Parece que el barroquismo nos inspira humor. Me ha gustado mucho. El final algo menos, creo.
ResponderEliminar