sábado, 22 de enero de 2022

EJERCICIO 2B Andrea Sanz

 En una de las oficinas del periódico sensacionalista Corrieri della Prima Dona de Milán, está  sentado en la mesa de su despacho el  Periodista Vidente y en ese momento entra Supermán.


PERIODISTA VIDENTE.— Supermán, perdón por haber utilizado el teléfono en lugar de mis efusiones telepáticas para pedirte que vengas a verme, pero la ansiedad inorgánica que hoy me han producido mis clarividentes anticipaciones, me han hecho perder el control de mis emisiones activas.


SUPERMÁN.— Vale, vale. No te enrolles y dime por qué tanta prisa.


PERIODISTA VIDENTE.— Tranquilo, me centro, me reconcentro y me presento ante ti sin artificio. Sabes que mi ectoplasma es asexuado y que siempre he intentado ser ecuánime a la hora de juzgar las peleas entre mujeres y hombres, nunca he sido partidista y en el caso que quiero contarte hoy, especialmente, puesto que el futuro de ambos corre un cósmico peligro. En una de mis visiones, por cierto prístina como ninguna de las que haya tenido hasta ahora, Francesca Monterrosso hace peligrar la convivencia entre ambos sexos de manera irremediable. Por ello solicito de tus superpoderes para que acabes con ese ente desestabilizador, que debido al fracaso que, a nivel personal, ha sentido en sus cromosomas XX, ni siquiera ha sabido mantenerse a nivel de esclava sexual, al que hasta ahora lo han hecho una gran mayoría de mujeres. Vamos que, aunque esté mal que un periodista vidente, prudente y excelso escribiente, como yo, lo diga, la han enviado a “tomar por culo”, y su macho alfa la ha sustituido por otra hembra beta.


SUPERMAN.—¿Qué me quieres decir? ¿Que me la cargue?


PERIODISTA VIDENTE.— Tú lo has dicho. Yo lo expresaría de otra forma, pero aunque mi discurso fuese algo más alambicado, el resultado es ese, hacer que desaparezca del mundo tangible, porque del intangible desaparecerá pronto ella sola, salvo que el tiempo le permita llevar a cabo todas las cosas absurdas que pretende.


SUPERMAN.—Pero, ¿tú crees que aparte de llenar espacios públicos, algunos muy bien diseñados, de bancos color lila que hieren el buen gusto, esa mujer puede provocar males mayores?


PERIODISTA VIDENTE.—Bueno, la proliferación de los alambicados utensilios morados, debería ser motivo suficiente para cargársela, pero mi visión ha sido apocalíptica. En uno de mis trances etereos, etílicos y asimétricos, pude vislumbrar, en una plaza pública de grandes dimensiones, que no he sido capaz de identificar, cómo comenzó una pelea entre hombres y mujeres de una agresividad atómica. Al principio eran puñetazos, patadas y tirones de pelo. Debido a su menor fuerza física, las mujeres se envalentonaron y blandieron paraguas, trozos de cristal de los taper en los que llevaban la merienda de los niños y punzantes limas de uñas. Al final la plaza estaba repleta de figuras tiradas por el suelo, heridas, muertas o sin conocimiento, bien por alguna agresión contundente, punzante o desestabilizarte anímicamente. Lo peor es que en mis visiones aparecieron, a continuación, numerosas plazas públicas, que me pasaron en ráfagas rápidas con imágenes similares.

Te aseguro, Supermán, que esta mujer no conseguirá empoderar a otras mujeres, ni siquiera conseguirá la igualdad, salvo que la igualdad sea ser aniquilados los unos a los otros.


SUPERMAN.— Y si consigo que el marido vuelva con ella ¿tú crees que estaría más tranquila y evitaríamos el desastre?


PERIODISTA VIDENTE.— Yo creo que deberías ser un poco menos tiquismiquis y pensar que por una vida vas a salvar millones, deja ya de centrarte en tu forma hortera de utilizar los poderes. Por una vez, sé un poco visionario. Con esto, de verdad que vas a salvar el mundo.

4 comentarios:

  1. Muy divertido. "las infusiones telépaticas" y " la ansiedad inorgánica" jajajaja

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  2. Jajajaja, has empleado el barroquismo justo para lo que creo que es útil: para la parodia. Coincido con Marta, muy divertido.

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  3. Al pobre Superman los laberínticos discursos de la verborreica periodista le dejan prácticamente mudo, jajaja
    Y él ya ni parece creer en sus poderes. Barroquismo total

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