jueves, 13 de enero de 2022

Ej 1C. Relato. MªCarmen Gamero

 

1.-Relato

 

Pensé en huir. Lo hice en muchas ocasiones cuando oía el chasquido de la baldosa despegada del jardín. Al salir del trabajo de la empresa de limpieza, compraba el pan y me dirigía a casa alrededor de las dos. Era siempre la primera en llegar. Varias horas después oía la misma pisada en el mismo lugar como si necesitara anunciar su llegada.

Desde ese instante tenía varios minutos para tomar una decisión. Al cabo de tres años no había decidido nada. Un minuto por cada día del año suponían más de dieciocho horas en las que seguía dándole vueltas a la posibilidad de escapar.

Hablé con un experto que expresaba sus dudas ante la idea de alejarme de los sueños. Aún ignoraba la veracidad de lo ocurrido. ¿Por qué a las cuatro de la tarde me despertaba aquel azulejo roto? Cansada, decidí pegarlo con fuerza al suelo.

No funcionó. Todo volvió a la misma hora. Me armé de valor, corrí ligeramente el borde derecho de la cortina blanca y miré tímidamente hacia afuera para evitar ser descubierta. La verja seguía cerrada tal como la había dejado. Encima de la baldosa, permanecía la silla vieja que coloqué para evitar que alguien la pisara mientras continuaba húmeda.

Volví a recostarme en el sofá, sin reflexionar. O tal vez sí. ¿Quién pisaba cada día con tanta fuerza? ¿Me quedaba dormida? ¿Quién me despertaba? ¿Porqué quería huir? Lo cierto es que todo volvía a la normalidad sobre las seis de la tarde.

Al día siguiente compré una cámara de seguridad y la instalé en la puerta. El sonido recurría sin que quedara grabado nada. Empecé a tener miedo a los fantasmas, a los espíritus. El siguiente paso sería informarme de los antiguos habitantes de la casa. Llamé al vendedor de la inmobiliaria que me llevó hasta sus anteriores dueños. Éstos hacia los anteriores y, así, sucesivamente.

Nada extraño, salvo una escritora solitaria que publicaba libros sobre los sueños. Investigó sobre el origen de los ellos, la intensidad de los mismos, la necesidad de tenerlos o no, sin dejar escrita ninguna conclusión.

Yo soñaba, sí, sobre todo despierta. Siempre me gustó soñar despierta, porque cazo ideas, por eso me cuesta dormir. Seguiré divagando en la creatividad y así podré imaginar, o soñar, o huir.

5 comentarios:

  1. Un fantasma que te visita. ¡Qué miedo!.....Lo mismo tienes que dejar el trabajo y cambiar de casa.

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  2. Buen párrafo de apertura. Ten cuidado con la palabra azulejo que remite a pared, no suelo (¿losa, loseta?). Mira esta frase: "Investigó sobre el origen de los ellos". Personalmente no nombraría a los fantasmas, dejaría que el lector sacara sus concusiones, no brindaría esa solución. Mejor muestra por qué la protagonista piensa en fantasma, como haces al hacerla investigar a los antiguos habitantes. Pero está muy bien. Enhorabuena.

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  3. De los ellos es errata, se coló el artículo plural. Azulejo... Sí lo vi pero no se me ocurría sinónimo, debí buscar. Gracias jefe2

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  4. Estoy con Agustín en que omitiría la palabra fantasma y dejaría que el lector lo interprete. Yo por mi parte interpretaría que el ruido de la loseta en el sueño le hace olvidar su soledad.

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  5. Pero realmente suena la loseta? El último párrafo es clave

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